Inteligencia Emocional

Vivimos en un mundo que no nos prepara eficientemente para desarrollar las capacidades mas esenciales que necesitamos como seres humanos, como cuidar de nosotros mismos. La inteligencia emocional consiste en conectar con nuestro interior emocional y convivir con nuestros pensamientos de forma saludable.

Hay personas con una inteligencia emocional tan alta que pueden usar esa capacidad para hacer tanto el bien o como el mal. Por ejemplo, para liderar una secta, para manipular vilmente a otra persona o para ser un dictador y entusiasmar a las masas.

Los estudios demuestran que controlar las emociones puede ser contraproducente, ya que las emociones vuelven fortalecidas cuando intentamos ocultar y hacerlas desaparecer. Cuando intentamos ocultar nuestras emociones negativas, acabamos con problemas de depresión y ansiedad, que afectan a nuestra capacidad de resolver problemas y de ser creativos. Los recursos mentales que utilizamos para esconder nuestras emociones negativas, los malgastamos y no los podemos usar para cosas más importantes. Nos bloqueamos.

Lo saludable es identificar nuestras emociones (me siento triste), y tratarlas como hechos, para poder navegar por ellas y buscar una solución sin que estas nos limiten o bloqueen.

Como seres humanos nuestras emociones se han creado para ayudarnos a evolucionar y sobrevivir. Por ejemplo, el aburrimiento es una herramienta que usa nuestra mente para impulsarnos a pensar y hacer cosas nuevas. El miedo, por ejemplo, nos ayuda a sobrevivir y seguir adelante en situaciones peligrosas.

Debemos ser compasivos con nosotros mismos. No podemos ver la vida como una competición en la que tenemos que ser los mejores. Hay que tener paz interior ante esta vida tan loca que esta en constante cambio. Hay que hacer lo que uno puede sin juzgarnos duramente por no ser los mejores o alcanzar el estatus que imaginábamos que íbamos a tener. Tampoco es saludable compararse con el resto. Eso solo genera emociones negativas, ya que siempre nos intentamos comparar con personas que están mejor posicionadas, lo que genera una emoción de fracaso personal y tristeza. Nadie es mejor que nadie. No nos damos cuenta de lo que tenemos, porque siempre estamos pensando en lo que nos falta. Al final, todo el mundo hace lo que puede, igual que tú. La única diferencia es que cada uno ha vivido vidas y situaciones diferentes que han impulsado o limitado su proyección personal. Tu, en su misma situación, habrías conseguido lo mismo.

​​​​Hay que exteriorizar nuestras emociones negativas. Un buen método es escribir nuestras emociones en un diario. Eso nos va a ayudar a identificar mejor lo que sentimos por dentro y a superarlas. Esta comprobado que las personas que exteriorizan sus emociones, tienen tasas de felicidad mucho mas altas, sufren menos episodios de ansiedad y depresión. Manifestando nuestras emociones, no nos quedamos atrapados en ellas.

Si una persona quiere vivir feliz, debe aceptar que en la vida hay dificultades que nos provocan dolor y debemos aprender a vivir con ellas. Somos seres frágiles que todo nos afecta, pero si podemos cambiar nuestra perspectiva sobre las emociones, todo será más fácil y mejor. Hay que aceptar que no se puede ser felices a todas horas. Debemos sentir dolor y tristeza a veces y entender ese proceso.

La vida nos va a traer dificultades y no podemos fingir que esas dificultades no existen. Debemos desarrollar la habilidad para superarlas. Como dice Schopenhauer, “Toda vida es sufrimiento”. En la vida hay más momentos tristes que felices, así que mas nos vale aprender a superar esas emociones negativas, para así poder disfrutar y valorar los momentos felices.

En la actualidad, la depresión es la enfermedad numero uno entre adultos, por encima del cáncer y de las enfermedades cardiovasculares. Han aumentado alarmantemente las tasas de depresión y suicidio en el mundo, incluso entre niños. Nos enfrentamos a una crisis global de salud mental.

La manera en la que lidiamos con nuestro mundo interior, acaba por determinar todo. Podemos saber mucho de ciencias o de letras, pero si no sabemos gobiernan nuestras emociones, estamos perdidos. El problema, es que no hay nada en la escuela o en la educación que ayude a los niños a desarrollar esas habilidades tan importantes. Sobrevivirán aquellos que consigan desarrollar dichas habilidades emocionales que les ayude a adaptarse mejor a este mundo en constante cambio.

Por ejemplo, hay que dejar que los niños sientan tristeza para que así puedan experimentar y desarrollar habilidades y métodos para superarla. Métodos como escribir un diario, hablar con otras personas de sus emociones, jugar, leer, etc. Así encuentran la manera de lidiar con ella. Sobreprotegerlos para que no la experimenten y estén siempre felices no es bueno ni saludable para ellos. Todas las emociones son pasajeras. No podemos quedarnos bloqueados en ellas.

Resumen:

  • Exteriorizar las emociones (hablar sobre ellas, escribir sobre ellas), aceptarlas y ser amables con nosotros mismos.
  • Alejarte de tus emociones para verlas desde otra perspectiva y de una manera mas objetiva. No hay que decir “estoy triste”, sino “noto que estoy triste”. Así, no nos convertimos en nuestras emociones.
  • Preguntarte tus por que para seguir adelante en la vida. ¿Por qué trabajo de esto que no me gusta? ¿Qué puedo mejorar? ¿Qué debo hacer? Quiero estar sano, así que, ¿Cómo bien o mal?, ¿fumo o no fumo?